Las coplas del ciego de la catedral

El escritor guatemalteco residente en Costa Rica, Gustavo González Villanueva, nos trae una obra breve con un mensaje trascendente y en clave.

A la usanza antigua, el autor nos presenta un ciego, en una catedral, que recita o canta un poema dedicado a un personaje del cual sólo se meciona su nombre: don Juan.

Nuestro personaje desconocido yace en un féretro. No tardarán en llevarlo a enterrar. Asiste al funeral una “multitud fervorosa” (copla 4) cuyos rezos se unen al doblar de las campanas. Se habla de una corona y de una “altiva frente de rey” (c. 11). ¿Será alguna majestad?

El cantar del ciego nos lleva a meditar sobre la vida y sobre la muerte. El ciego sabe que está hablando en clave. Sabe que sus palabras se están registrando, grabando y que saldrán impresas tarde o temprano. Sus consideraciones pasan revista a gran número de labores, de entretenimientos, de acciones gloriosas o penosas. El ciego nos acerca a veces imágenes mortuorias de extraños y también de personas cercanas. Todos hemos de enfrentar algún día nuestro destino final.

Por último, el ataúd pasa y el ciego se llena de temores y de actos de contrición. Toda su interpretación sigue en clave, en el misterio. ¿Te animarás, lector, a resolver el enigma?

JORGE MARIO CABRERA VALVERDE

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